Gimnasios: Cambio de era en la estrategia comercial

Ante un entorno social y de comunicación cada vez más influenciado por internet y las nuevas tecnologías, las estrategias de marketing del sector deben aprender a adaptarse a esta nueva era, con el fin de ser más competitivas y productivas.Entendemos el marketing digital como la aplicación de estrategias comerciales realizadas a través de los medios digitales. Se conoce también como marketing interactivo, medible y dirigido, que se usa mediante tecnologías digitales con el objetivo de generar prospectos entre los consumidores. Otro propósito es que ayuda a tener mayor presencia de marca y, de esta forma,  permite que sea más conocida, además de incrementar las ventas.

El concepto de marketing digital se empezó a usar durante la década de los noventa, con la llegada de internet, y con un enfoque hacia la publicidad directa con los clientes. A partir del 2000, con la llegada de las redes sociales y los dispositivos móviles, este concepto se amplió, transformando el hacer publicidad en una experiencia que involucra a los usuarios, cambiando la percepción del cliente hacia la marca y el entorno digital propiamente dicho.
Este hecho tuvo lugar cuando la web 1.0 –utilizada como escaparate– pasó a ser 2.0 –interacción con los visitantes, uso de redes sociales, audio, video, etc.–. Actualmente, ya nos encontramos en un entorno 3.0, donde prima la gestión y el uso de los datos, la adaptación al cliente y los diferentes dispositivos y entornos digitales en los que nos desenvolvemos.
El crecimiento del uso de internet por parte de los consumidores, así como la gran capacidad de acceso a los medios digitales a través de dispositivos como los smartphones, ha sido, sin lugar a duda, lo que hace indispensable el uso y desarrollo del marketing digital en nuestros gimnasios y centros deportivos. La base de una estrategia efectiva consta en la creación de un sitio web, presencia en redes sociales y campañas de SEM –posicionamiento de pago en buscadores–.
El marketing digital tiene muchos beneficios para nuestras empresas, destacando los siguientes:
• Mejora la presencia y reputación de la marca.
• Permite una mejor y mayor comunicación con nuestras audiencias objetivo.
• Permite la captación de nuevos clientes.
• Ayuda a mantener los clientes que ya se tienen.
• Aumenta las ventas de servicios o productos.
• Favorece la competitividad entre empresas, grandes y pequeñas –los anuncios en Internet o redes sociales no dependen del tipo o tamaño del negocio–.
• Reduce los costes elevados de la publicidad tradicional.
Las estrategias de marketing se han visto obligadas a evolucionar, adaptándose a la nueva realidad social y del mercado, que fueron influenciadas de forma determinante por internet y las nuevas tecnologías.
Estamos, por tanto, en un cambio de era, no en una era de cambios. Una nueva era, ya presente, que nos obliga a adoptar decisiones clave para poder ser más competitivos y posicionarnos en un entorno cada vez más saturado, donde el cliente tiene una mayor capacidad de búsqueda, análisis y comparación.
Para implementar la estrategia de marketing digital en nuestros centros y gimnasios disponemos de varios elementos que debemos conocer y utilizar. Todos ellos nos permitirán realizar las acciones necesarias para aprovechar los beneficios del marketing digital y alcanzar aquellos objetivos que nos propongamos.
• Sitio web: Con un diseño atractivo y estructura útil. Debe disponer de elementos que llamen a la acción, como formularios, solicitud de sesión de prueba, ofertas, etc. Además, debe incluir un blog, que contenga contenidos. El marketing digital favorece la venta online de nuestros servicios o de terceros (e-commerce) y la interacción con el usuario. Finalmente, permite la integración total entre clientes, proveedores y servicios.
• Gestión de contenidos: Tiene dos objetivos principales. Por un lado, obtener mayor tráfico hacia la propia web y, por otro, mejorar el posicionamiento natural SEO. Para el desarrollo de contenidos se utilizará el blog del sitio, las redes sociales –a partir de poststweets, historias de éxito, recomendaciones, etc.–, newsletterebooks y multimedia, como vídeos, infografías, podcasts.
• Posicionamiento SEM: Con el objetivo de mejorar la posición en los buscadores, se puede recurrir al pago de campañas publicitarias, principalmente Google Adwords.
• Promoción y Publicidad: La presencia en blogs, foros y webs especializados y social media, así como ser mencionados por los influencers de referencia, favorece el tráfico a nuestra web y posicionamiento.
• Uso de las Redes Sociales: Con el objetivo de fortalecer la marca, aumentar el alcance de visitantes y usuarios, así como mejorar la visibilidad, se pueden utilizar campañas de publicidad en los diversos medios sociales.
• Analítica Digital: Se recomienda el análisis del alcance y del engagement mediante el control de estadísticas, tanto en Google Analytics como en medios sociales.
El éxito del desarrollo y aplicación de todos estos elementos del marketing digital se basará en una buena planificación y toma de decisiones. Es fácil caer en el error de “hacer por hacer”, sin objetivos claros, sin tener en cuenta los públicos objetivos o sin considerar cuál es el canal adecuado para cada mensaje. La utilización de los siguientes pasos evitará desaciertos y desvíos:
Resulta necesario que todas las empresas del sector sean conscientes de este cambio de era en sus estrategias comerciales y que sean capaces de utilizar el marketing digital como herramienta eficaz de contacto e interacción con el cliente, no sólo de manera profesional,  sino de forma adecuada y coherente con la filosofía y misión del negocio.
Texto publicado en la edición Nro. 79 de la revista Mercado Fitness – Año 2016 – Noviembre / Diciembre.
Tomado de:

El dilema de las pesas: ¿mejor levantar mucho peso o hacer muchas repeticiones?

Es el eterno dilema en el gimnasio, motivo de corrillos y habladurías: ¿es mejor levantar mucho peso y realizar pocas repeticiones o coger un peso más asequible y ponerse a levantarlo 12 o 15 veces? Un estudio aprobado este año para su publicación en Medicine and Science in Sports and Exercise puede haber zanjado el asunto: tras analizar diversos tipos de sprint en ciclistas (unos más intensos y breves, otros menos), concluyó que hacer pocas repeticiones (incluso solo dos) tiene más beneficios para nuestro estado de forma y la salud cardiovascular.

En la misma línea se había pronunciado un estudio de 2014 de la Universidad de Lillehammer (Noruega), según el cual, realizar ejercicios con peso durante solo cinco minutos después de pedalear durante 185 minutos, mejora el rendimiento.

La cuestión es hasta qué punto podemos extrapolar los resultados de la pista de ciclismo a la sala de pesas del gimnasio. ¿Qué tipo de ejercicios es el idóneo cuando nuestro objetivo es aumentar el volumen de la musculatura o incrementar la resistencia? ¿Cuál es la combinación ideal de peso y repeticiones?

Pasar de enclenque a armario empotrado

Ganar músculo (hipertrofia) es uno de los principales objetivos de los amigos del fitness. “Si queremos ganar volumen debemos entrenar para hipertrofiar, es decir, para producir un daño muscular que posteriormente, durante la recuperación, dé lugar a una síntesis proteica o anabolismo mediante el cual se construyen fibras musculares y así ganar masa muscular”, describe Rubén Castillo, CEO en Hecsport.

Una meta que, aunque habitual, muchas veces no está claro cómo alcanzarla. “En la hipertrofia influyen de forma determinante tres factores: la tensión mecánica, el estrés metabólico y el daño muscular”, sostiene Jordi Notario, técnico y formador de la Academia de DIR, quien recomienda para desarrollarla “realizar entre tres y cinco series de seis y 12 repeticiones con una RM (repetición máxima, máximo peso que podemos levantar para un número determinado de repeticiones) de entre el 70% y el 80% y descansos de uno a tres minutos”.

Junto a la hipertrofia, la fuerza y la resistencia formarían los tres principales objetivos que todo deportista, ya sea aficionado o profesional, persigue.

En función de si se busca mejorar uno u otro, la combinación de peso y series variará. Así, “en el caso de que busquemos aumentar la fuerza, la metodología recomendada sería practicar entre cuatro y ocho series, de una a tres repeticiones aplicando entre el 100% y el 90% de la capacidad máxima con descansos largos (cuatro o cinco minutos)”, apunta Notario.

Cuando la meta propuesta es incrementar la resistencia, deberíamos bajar la carga y aumentar las repeticiones. Rubén Castillo propone “realizar entre 15 y 20 repeticiones con cargas por debajo del 60% de RM”.

Riesgos a escala

Según los expertos, las sesiones con cargas elevadas se traducen en un evidente aumento de la fuerza. Sin embargo, este tipo de entrenamiento tiene sus riesgos, ya que “puede provocar lesiones o adaptaciones negativas, si no se tiene el nivel o la predisposición fisiológica a este tipo de entrenamiento”, advierte Notario. “Por el contrario, las cargas bajas son menos lesivas. Aunque, claro, los resultados son más reducidos”.

Ahora bien, cualquiera de los dos tipos de prácticas son completamente saludables, “siempre y cuando se hagan con una buena planificación y programación”, condiciona Castillo.

Dele de comer al músculo

Tan importante es ejercitarse en el gimnasio como elegir la dieta que mejor se ajuste a lo que estás buscando. Como dice Castillo: “Dado que si hay mayor síntesis de proteínas que de degradación de las mismas, conseguimos ganancia de músculo, las proteínas son los nutrientes estrella para incrementar el volumen”.

Así pues, una alimentación rica en proteínas es perfecta para acercarnos a la silueta curvilínea que anhelamos, pero no hay que olvidar que en ella también debemos incluir hidratos, grasas y micronutrientes. Los primeros, “nos aseguran el depósito de energía que necesitamos después de cargar pesos”, sostiene Castillo. Además, el experto nos recuerda que si andamos escasos de hidratos, “las proteínas se emplearán como fuente de energía, reduciendo su capacidad para aumentar el músculo”. Las grasas también intervienen en nuestro propósito, siempre que sean saludables (como las del salmón, por ejemplo). Y, por último, las vitaminas y los minerales “cobran especial importancia al funcionar muchos de ellos como favorecedores de procesos metabólicos que permiten la creación de músculo y la recuperación y disminución del estrés, cuya aparición es habitual tras un entrenamiento intenso”, concluye.

El descanso como entrenamiento

Al ejercicio y la alimentación, Notario suma la importancia de hacer una buena recuperación para asegurarnos los beneficios del entrenamiento. “El descanso entre sesiones es fundamental. En líneas generales, para un nivel de iniciación se debería entrenar dos o tres días por semana; en el intermedio, lo ampliaríamos a tres o cuatro, y si ya estamos en un escalafón más alto, pasaríamos a cinco o seis días”, señala Notario.

Ahora bien, no es una programación cerrada, ya que “siempre hay factores que influyen y que hacen que tengamos que hacer ciertas variaciones en el plan. Uno de los más comunes es el estrés. Su padecimiento puede incidir negativamente, incluso puede ser el detonante de una lesión”, alerta Castillo.

https://elpais.com/elpais/2017/02/24/buenavida/1487937221_120275.html

Tener hambre antes de entrenar

Una bajada de glucosa en sangre es lo que provoca la sensación de hambre. Esta hipoglucemia es como un sistema de alarma que desencadena mecanismos para que pensemos en comer. Para solucionarlo sólo cabe que llenemos nuestro estómago hasta distender sus paredes (cuestión no muy compatible con empezar un entrenamiento) o bien elevar nuestro nivel de glucosa en sangre (lo podemos conseguir tomando una bebida isotónica, que tiene rápida asimilación). Sus azúcares son a base de maltodrextina, que son polímeros de glucosa con un índice glucémico moderado.

También debes tener en cuenta que al poco de comenzar a ejercitarnos la sensación de hambre desaparece. Esto se debe a que nuestro organismo tiene mecanismos para verter glucosa en la sangre desde las reservas musculares y hepáticas y es el ejercicio el estímulo que provoca el mecanismo.

http://www.sportlife.es/nutricion/articulo/tener-hambre-antes-entrenar

5 mitos sobre los suplementos

Mito 1: Si vas al gimnasio con hambre, el cuerpo quema más grasa

Algunos estudios apuntaban a que si entrenas sin haber comido, el cuerpo toma energía de las reservas de grasas. Pero los investigadores han demostrado que no es recomendable para hacer ejercicio intenso, que es el que quema más grasa. La clave está en controlar la insulina. Los alimentos hipoglucémicos (manzanas, cacahuetes, melocotones) te aportan un flujo constante de insulina y de energía. En cambio, los alimentos hiperglucémicos hacen que la insulina suba, lo que favorece la acumulación de grasas. En un estudio realizado en Hong Kong, los hombres que comieron una barra hipoglucémica noventa minutos antes de hacer bicicleta quemaron más grasa que los que ingirieron una hiperglucémica.

Consigue la energía que necesitas

Dos horas y media o tres antes de un entrenamiento intenso, toma una comida hipoglucémica con hidratos de carbono, proteínas y grasas saludables (la quínoa, el pollo y el aguacate son perfectos). 30-45 minutos antes de empezar, come un tentempié hipoglucémico de 150 calorías, como un yogur con granola.

Mito 2: La gelatina energética te da energía para un entrenamiento corto

Según un artículo de 2013 de la revista Sports Medicine, consumir carbohidratos durante un entrenamiento intensivo de 45-60 minutos (como unas superseries de abdominales o ejercicios intensos por intervalos) mejora tu rendimiento, ya que te ayuda a combatir la fatiga cuando estás en la parte final de la rutina. Pero existe una estrategia mejor: ingerir carbohidratos antes del ejercicio evita que el cuerpo haga uso de las reservas de proteína. También sirve para tener energía durante toda la rutina, no sólo hacia el final. Además, los hidratos de carbono ayudan a controlar la percepción del esfuerzo por parte del sistema nervioso central. Llena el depósito antes de ejercitarte y tu cerebro será menos propenso a tirar la toalla.

Consigue la energía que necesitas

Quince minutos antes de un entrenamiento duro, consume unos 30g de hidratos fáciles de digerir, como los de las gelatinas o los chicles energéticos. Si prefieres la cafeína para impulsarte, toma algún producto deportivo cafeinado (o café) 30-60 minutos antes del ejercicio.

Mito 3: Lo mejor para ganar masa muscular es tomar suero de leche

Durante mucho tiempo, los nutricionistas pensaron que, para ganar músculo, se necesitaban los nueve aminoácidos esenciales. Y el suero de la leche los contenía. Sin embargo, en un estudio de la Universidad de Tampa (EE.UU.) se demostró que los hombres que hacían pesas tres días a la semana durante dos meses aumentaban la masa muscular y la fuerza en una proporción similar si consumían tanto proteína del suero de la leche como proteína de arroz después de entrenar. La proteína de arroz no tiene todos los aminoácidos, pero sí los tres que se consideran más importantes: isoleucina, valina y leucina.

Consigue la energía que necesitas

El grueso de la proteína que necesitas para muscular debería proceder de alimentos con nutrientes adicionales. Añade polvo de suero de leche, huevo, arroz o guisantes –todos te suministran la “trinidad aminoácida”– a los batidos. Ingiere entre 2 y 3 gramos de leucina por sesión para que el tejido muscular aumente. La proporción debería ser de 2 a 1 de carbohidratos respecto a las proteínas. Los hidratos ayudan a absorber los aminoácidos.

Mito 4: Los antioxidantes reparan el músculo, ¡apuesta por ellos!

Con el ejercicio, el cuerpo produce radicales libres: moléculas desenfrenadas que pueden dañar células sanas. En consecuencia, los antioxidantes, que combaten los radicales libres, reparan el daño, ¿no? Pues no: los suplementos de antioxidantes pueden hacer más mal que bien. En un estudio noruego de 2014, los deportistas que ingirieron un suplemento de antioxidantes y vitaminas durante seis semanas perdieron capacidad de resistencia. En otros estudios, científicos españoles observaron los mismos efectos en esprinters. ¿Por qué? Los suplementos de antioxidantes bloquean la formación de las mitocondrias, responsables de suministrar energía suficiente para la actividad celular.

Consigue la energía que necesitas

Los antioxidantes te protegen de las enfermedades cardiacas e, incluso, del cáncer. En lugar de consumirlos en suplementos, come frutas y verduras variadas para conseguir de diferentes fuentes. Come de dos a cuatro raciones de verdura, de dos y tres raciones de fécula y de legumbres, y de dos a tres raciones de fruta al día.

 

 

Mito 5: Los suplementos de creatina sólo son buenos para los culturistas

Las ventajas de este nutriente van más allá de las cuatro paredes de la sala de pesas. Según un estudio publicado en Journal of the International Society of Sports Nutrition en 2012, tomar creatina puede mejorar la velocidad, la actividad aeróbica y quizás, incluso, la función neurológica. ¿De dónde salen estos beneficios aeróbicos? El estudio apunta a que la creatina aumenta la concentración de plasma sanguíneo y ayuda a aprovechar mejor el oxígeno. Aunque el cuerpo ya produce alrededor de 1 gramo de creatina al día y obtienes creatina adicional a través de la ingesta de proteína animal, es posible que la dieta varíe de un día a otro, así que toma algún suplemento para que la ingesta sea constante.

Consigue la energía que necesitas

Después de tomar 20-25g de creatina al día durante el periodo indicado en el prospecto del suplemento, continúa posteriormente ingiriendo 3-5 gramos diarios. Así aprovecharás la mayoría de las ventajas, según el estudio mencionado. Y combínalo con hidratos de carbono, porque la insulina aumenta la absorción de la creatina.

 

Texto tomado de: http://www.menshealth.es/salud/articulo/5-mitos-sobre-suplementos/1